martes, 19 de agosto de 2014

Solo queda ORAR!!


¡Sólo queda orar!

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Santiago 4:8
Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y él me escuchará. Salmo 77:1


«Hacer una oración». Esta es una expresión que a veces se usa de forma irónica para hablar de una forma de misticismo o de superstición. La oración también puede ser la fórmula mágica para quienes desean que un proyecto les salga bien o que un deseo se cumpla. Como son conscientes de su incapacidad para resolver un problema, evocan la oración como último recurso. Pero, ¿eso es orar?
La oración de un cristiano tampoco consiste en un conjunto de frases aprendidas de memoria que repetimos como una letanía, sino en una verdadera comunicación, una conversación con Dios. Es la expresión de confianza y dependencia con respecto a una persona que conocemos, igual que una petición de un niño a su padre.
Conocer a Dios como un Padre que nos ama es haber aceptado la salvación que ofrece a todo hombre. Dios, por amor, quiso salvarme, adoptarme para que fuese su hijo. Mi primera oración consistirá en darle las gracias. Y teniendo esta buena relación puedo ir a él en todo momento. Ninguno de mis problemas es demasiado pequeño o demasiado grande para él. Sentiré la oración como una necesidad; será como la respiración de mi alma.
¿Disfruta usted el privilegio de tener una relación así con el gran Dios del cielo y de la tierra? “Acercaos a Dios” (Santiago 4:8). “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).


Fuente Radio Familiar 90.3 Mhz
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martes, 5 de agosto de 2014

La Biblia es un libro para todos!!!

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Salmo 119:18
Tu dicho me ha vivificado. Salmo 119:50

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Salmo 119:105
Todo el mundo está de acuerdo en reconocer que la Biblia ocupa un lugar importante en el patrimonio cultural y religioso de la humanidad. ¿Por qué, pues, considerarla desfasada con respecto al mundo actual? ¿Por qué la Biblia no respondería a las preocupaciones del hombre de hoy? Las necesidades fundamentales del hombre, ¿habrán cambiado tanto?
Querido lector, tómese un tiempo para leer la Biblia. Quizás usted diga: «Lo he intentado, pero poco entiendo». Sin embargo, su ­mensaje esencial es comprensible para todos. Comience preferiblemente por el Nuevo Testamento: los evangelios, los Hechos de los apóstoles y las epístolas. Evite leer al azar, siga un orden en su lectura. No se deje desanimar por un pasaje que le parezca difícil, continúe la lectura.
El lector sincero será interpelado por los temas tratados: Dios, el hombre, el sentido de la vida y de la muerte. La lectura de la Biblia establece una relación con una persona viva: Jesucristo. Su mensaje ha transformado totalmente la vida de innumerables hombres y mujeres. No es un libro reservado para los sabios, los teólogos o los místicos, sino que es un libro para todos. Léalo con sencillez, con esperanza, y en sus páginas descubrirá a un Dios vivo que da la vida. ¡Él lo escribió para que usted lo lea!
Alguien escribió: «Es el libro que ha secado el mayor número de lágrimas, ha iluminado el mayor número de conciencias, ha
 apaciguado al mayor número de remordimientos y regenerado el mayor número de caracteres».

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domingo, 16 de marzo de 2014

Dios también ama a los «inactivos»

Dios mío… Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas. Salmo 25:2, 16-17
Así dijo el Señor… En quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Isaías 30:15

Abrumado por el trabajo, Don, un cristiano celoso por Dios, se enfermó; cayó en una depresión que duró cuatro años. Su mujer le llevó al hospital un libro titulado «Permanecer en Cristo». En la cubierta del libro se veía a un hombre orando. Don observó la imagen un rato y luego, descontento, puso el libro de lado.
«Tengo que reconocer, explicó más tarde, que la palabra permanecer nunca había ocupado un buen lugar en mi vocabulario cristiano. Para mí era sinónimo de detenerse, de descansar, de callarse… y esto no iba bien con mi dinamismo. Pero fui detenido en mi carrera agitada, y lo único que todavía podía hacer era precisamente permanecer en Cristo.
Se necesitaron semanas para que mi mente tan activa fuese a la par con mi agotado cuerpo. Cuando llegué a ese estado, quedé gratamente sorprendido. Dios me seguía hablando, todavía estaba ahí, su Espíritu no se había ido y su poder no había disminuido. Yo me tuve que detener, pero Dios no. Entonces descubrí, para mi mayor sorpresa, que Dios también ama a los que están inactivos. ¡Qué revelación para mí! ¡Qué gozo sentí al permanecer simplemente en Él! Comprendí que Dios no sólo me amaba en medio de mi «inactividad», sino que quería decirme al oído palabras de ánimo que no podemos oír ni comprender cuando estamos en plena actividad en los campos de batalla de la vida cotidiana.
Mi Dios no me ha abandonado; simplemente me ha reorientado. Se tomó el tiempo para sentarse a mi lado y enseñarme… en profundidad»...


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jueves, 20 de junio de 2013

Para los padres cristianos

(Jesús) estaba sujeto a ellos (a sus padres)… Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. Lucas 2:51-52
La Palabra de Dios dice a nuestros hijos: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Efesios 6:1). La Biblia los coloca en la actitud que tuvo Jesús cuando era niño. ¡Qué ánimo para los padres a fin de criar a sus hijos en el amor y el temor del Señor! (Tito 2:14; Efesios 6:1, 4). ¿Qué nos aportan a nosotros, padres, los versículos del día?
–Crecer en sabiduría: Ningún padre puede salvar el alma de su hijo. Sin embargo, los padres tienen el privilegio de transmitir a sus hijos las enseñanzas de la Biblia que pueden guardarlos y conducirlos a la salvación (2 Timoteo 3:15). Esto requiere, por supuesto, que ellos mismos se dejen dirigir por estas enseñanzas.
–Crecer en estatura: Los padres cristianos, sin descuidar los consejos y cuidados médicos, deben confiar primeramente a Dios los problemas de salud de sus hijos.
–Crecer en gracia para con Dios: Jesús el Salvador también es el perfecto modelo. Los padres deben orar para que sus hijos conozcan personalmente a Aquel que los guardó desde su infancia y para que sigan sus pisadas.
–Crecer en gracia para con los hombres: Cada niño tendrá que vivir entre los hombres de este mundo. Enseñémosles a comportarse siempre con rectitud, dulzura y humildad.
Padres cristianos, la tarea es difícil, incluso imposible sin Él. Pero “fiel es Dios” (1 Corintios 10:13). Miremos a Aquel que “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20)


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miércoles, 29 de mayo de 2013

De la Pascua al Pentecostés

Matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos. Hechos 3:15
Alzando sus manos (Jesús), los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Lucas 24:50-51
En el transcurso de unas semanas (hace aproximadamente 2.000 años) tuvieron lugar unos acontecimientos de una importancia capital. El primero fue la muerte de Jesús en el momento de la Pascua judía. El sol, en pleno mediodía, se oscureció, la tierra tembló, las rocas se partieron y el velo del templo se rasgó. Lo queramos o no, ese acontecimiento cambió por completo la historia de la humanidad.
Después de esto, al tercer día, Cristo resucitó. Para consolidar la fe de los discípulos y establecer la autenticidad de los hechos, Dios permitió que durante cuarenta días su Hijo resucitado apareciese a diferentes personas que pasaron a ser testigos indiscutibles de los acontecimientos que sucedieron. Luego en Betania, ante la mirada sorprendida de los discípulos, Jesús fue llevado al cielo.
Los discípulos regresaron a Jerusalén para esperar el cumplimiento de la promesa del Padre, el envío del Espíritu Santo. Allí, el día de la fiesta de Pentecostés, que era celebrada 50 días después de la Pascua, fueron llenos del Espíritu Santo, hablaron en lenguas extranjeras y anunciaron “las maravillas de Dios” (Hechos 2:11). El Dios de los judíos se daba a conocer como el Salvador de todos los hombres.
Después de esos grandes acontecimientos comenzó una nueva era: la era cristiana. Pronto llegará a su fin y estará igualmente marcada por un gran acontecimiento: la venida de Jesús para arrebatar a los creyentes.


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miércoles, 22 de mayo de 2013

El gran Dios Creador

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1:1
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Señor! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. Salmo 104:24
“Bendice, alma mía, al Señor. Señor Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia. El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina…
El fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas…
Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; van entre los montes; dan de beber a todas las bestias del campo; mitigan su sed los asnos monteses. A sus orillas habitan las aves de los cielos; cantan entre las ramas. El riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra. El hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra…
Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso. Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva…
Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. Sea la gloria del Señor para siempre; alégrese el Señor en sus obras. Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. Al Señor cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva. Dulce será mi meditación en él; yo me regocijaré en el Señor. Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al Señor. Aleluya”

 (Salmo 104:1-2, 5-6, 9-14, 19-20, 30-35).

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martes, 30 de abril de 2013

César Malan, una nueva criatura

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17
Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9


Cuando Malan se convirtió, quedó sorprendido al descubrir que la salvación que Dios le daba había sido cumplida por Jesús en la cruz en su favor. Antes Malan confiaba en sus virtudes y no conocía verdaderamente la gracia de Dios. Pero Dios se reveló a él como el Dios de gracia. El nuevo nacimiento hizo de Malan realmente una criatura nueva; fue un hecho total, esencial y absolutamente nuevo. No fue el resultado de actos religiosos de un hombre que quería merecer el favor divino, sino el amor de Dios en acción, un amor que viene y nos salva a los que estamos lejos de él.
“No de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). Este pasaje de las Escrituras, mensaje de gracia, haría de Malan el campeón de la libre y soberana gracia de Dios.
Es el compositor de muchos himnos en francés que exaltan el amor y la gracia del Dios Salvador.
Después de su conversión tuvo que hacer frente a mucha oposición y hostilidad, sobre todo por parte de los hombres religiosos, pero Malan permaneció fiel a su llamado: proclamar la libre y gratuita gracia de Dios.
“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9).
“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).


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